Bernd Schuster y David Casas, mano a mano en Cajasol
En la charla se buscaron puntos en común entre el fútbol y los toros
El futbolista y entrenador alemán Bernd Schuster y el periodista David Casas protagonizaron anoche una nueva edición de los ‘Mano a Mano’ de la Fundación Cajasol, en concreto la número 78 de estos encuentros culturales que se celebran en Sevilla desde 2007 bajo la batuta de José Enrique Moreno.
El partido, en realidad, comenzaba con ventaja. Schuster, que forma parte de la mejor memoria deportiva de este país, es un confeso aficionado a los toros. Eso allanaba el camino para una charla que, una vez más, congregó a un gran número de aficionados en el patio de butacas de la Fundación.
Periodista taurino
Pero había que entrar en materia. El mano a mano de este lunes obedecía a un argumento novedoso. Se rompía la fórmula habitual de contar con un matador de toros recurriendo en esta ocasión a un periodista taurino, David Casas, que iba a tener el contrapunto de un futbolista de referencia para reforzar la vocación cultural de este encuentro.
“¿Qué hace este alemán aquí hablando de toros?”, se preguntó el futbolista alemán. La respuesta la tenía Casas, aludiendo al “actual momento de bonanza” pero advirtiendo que, “en tiempos complicados para la Tauromaquia, que un deportista de la importancia de Schuster se emocionara y defendiera la tauromaquia era importante para que los jóvenes se vieran reflejados en sus ídolos”.
El periodista recordó aquellos tiempos de Canal Plus en los que el palco de invitados era una auténtico acontecimiento social, hasta que la presión antitaurina acabó suprimiéndolo porque pocas personalidades de otros ámbitos querían acudir. Todo ha vuelto a dar un giro.
La preparación
Tocaba cambiar de tercio, hablar de la preparación física, de la mentalización… “Es lo más importante, cuando tú estás preparado físicamente también funciona mejor la mente”, argumentó Schuster recordando sus tiempos de jugador, la dureza de las lesiones, la presión del campo…
“La seguridad que te da estar preparado físicamente le da más valor a los toreros”, señaló Casas, reforzando esa idea. Pero el moderador entró en otros terrenos, aludiendo a la afinidad personal entre los toreros y los futbolistas. “Tenemos curiosidad mutua”, explicó Bernd. “José Tomás jugó con nosotros en el Bernabéu y me daba mucha curiosidad ver como afrontaba aquello, son matices que nos gusta compartir”. Casas habló de la admiración mutua, de esa curiosidad entre ambos universos. “La carrera de un futbolista está más profesionalizada que la de los toreros, que son más autodidactas”, señaló el periodista explicando el caso concreto de Emilio de Justo, especialmente interesado por esa preparación.
El miedo
“Pero hay algo que los diferencia y es el miedo”, advirtió Casas. “Cuando estoy en los toros, en el callejón, siento que nosotros los futbolistas no sentimos ese miedo; podemos sentir la responsabilidad pero nunca ese miedo que a veces se olvida”, argumentó Schuster. “Cuando llegas a la plaza o al estadio los nervios bajan un poquito, creo que en ese momento puedes perder ese miedo”. Casas ha sido testigo de esos miedos en los patios de cuadrillas. “Cuando yo empecé en este mundo era imposible entrar en la habitación de un torero, están muertos de miedo, pero todo cambia cuando sale el toro y se ponen delante de él”, advirtió.
Vídeos
Pero había lugar para las sorpresas. Se proyectó un video con los testimonios de Borja Jiménez, que había conocido al futbolista entrenando en un parque de Salamanca. El futbolista recordó ese encuentro, ese lugar de entrenamiento acompañado de su hijo, también aficionado, en las orillas del río y con los trastos de la mano. “Mi hijo también se metió en el meneo y fue muy bonito”, bromeó Schuster.
Entrenamiento y preparación
El lance sirvió para hablar de las diferencias entre el entrenamiento y la preparación entre los toreros y los deportistas. Casas rompió el guión y se preguntó qué tipo de torero habría sido Bernd Schuster. “Posiblemente habría sido Enrique Ponce”, replicó el futbolista recordando su regularidad. José Enrique Moreno trasladó la pregunta al propio Casas. “Mi padre fue torero, que es algo que pocos saben”, replicó el periodista. “Yo tenía poco valor y decidí quedarme detrás de la barrera y yo sería un torero que no molesta y a lo mejor remataría algún cartel de medio pelo”, bromeó el comunicador reconociendo que, de niño, los toreros que más le removían eran los de raza, desde Manuel Benítez ‘El Cordobés’ hasta Espartaco.
Nexos comunes
Pero había que seguir hablando de nexos comunes, de la fama, el dinero, el éxito y el fracaso… “Hemos visto de todo, a mí me daba igual el dinero cuando empezaba, era secundario, ni siquiera teníamos representante y he tenido muchos compañeros que lo han pasado mal, que vivieron sin pensar en la retirada; el gran error llega cuando estás en la última parte de tu carrera y crees que esto no se acaba nunca. La vida de futbolista es muy corta, aunque la mía fue inusualmente extensa… con 30 años no quería ser entrenador en la vida y con 33 ya pensaba en sacarme el carnet. Tenía la ida de quedarme en el fútbol, era de lo que más sé, lo que me gustaba y ha sido así”, evocó Schuster.
La suerte
La charla caminó por otros derroteros. Se habló de los inicios profesionales, de la inocencia profesional y hasta de ese factor, la suerte, “que está tan presente en la vida de los toreros y los futbolistas” según apreció Casas aunque, advirtió, “te tiene que pillar con los deberes hechos”.
El inicio de la afición taurina
Pero había otros mensajes que escuchar. Le tocó esta vez a Manuel Escribano que bromeó con su común afición al golf. “Sé que te gustaría ganarme, pero te va a costar un poquito”, le retó el diestro de Gerena desde la pantalla antes de que la charla abundara en otros derroteros como la tecnificación del fútbol o el propio toreo, del nivel de las estrellas de antes y de hoy y hasta del inicio de la propia afición de Schuster, que comenzó en un tentadero en Talavera en la Finca de Jesús Gil, entonces presidente del Atlético de Madrid, y su confesa afición por los caballos cimentada en la casa de los Bohórquez, donde descubrió a El Cordobés haciendo sus famosos estiramientos antes de una tienta.
El arte en el balón
El futbolista alemán ha conocido a prácticamente todas las figuras de las últimas décadas, pero confesó que le encantaría conocer a Juan Ortega. El lance dio pie para hablar del arte en el balón. “Yo he conocido a tres: Maradona, Zidane y Ronaldinho”, señaló el míster teutón en la recta final de este encuentro que aún guardaba un tercer mensaje, el de Emilio de Justo, que rindió su admiración por su figura. ¿Y Morante? “Es futbolero total y juega bien”, zanjó el futbolista.
Aún hubo lugar para las últimas preguntas, las plazas favoritas -Madrid y Sevilla y hasta el equipo favorito del futbolista, que hizo un recorrido por los equipos de su vida: el Barcelona, el Real Madrid y el Atlético de Madrid y hasta el torero de su vida: José Tomás.
Reconocimiento
El final del acto incluyó un reconocimiento a uno de los seguidores más fieles de los ‘Mano a Mano’: Feliciano Pérez.

