Homenaje de Almodóvar del Campo a Fernando Domecq Solís
Fue en la segunda jornada de la XXXV Semana Cultural Taurina
La segunda jornada de la XXXV Semana Cultural del Club Taurino ‘Almodóvar’ fue ante todo una sesión de magisterio ganadero consagrada a la memoria, la filosofía y la obra de Fernando Domecq Solís, fallecido en mayo de 2019 y a quien se rindió un tributo de lo más necesario en una localidad donde siempre se ha entronizado al toro y sus encastes.
Composición de la mesa
Las confidencias y la alquimia que caracterizó la labor del homenajeado anoche fueron posibles a través de los testimonios de su hijo, Fernando Domecq Núñez; de su cuñado, el también criador Marcos Núñez; y de Daniel Ruiz Moreno, continuador de la mítica divisa albaceteña y vástago de quien fuera íntimo amigo y aliado vital de Domecq Solís.
El encuentro, conducido por el periodista taurino Luis Miguel Parrado, permitió conocer la capacidad visionaria de quien fuera artífice de Jandilla y Zalduendo y transformó los cánones de la bravura moderna, subrayando de su labor con el ganado bravo su carácter revolucionario. Se le definió como una personalidad adelantada varias décadas a su tiempo a la búsqueda de un toro con entrega, fijeza y capacidad para torear en redondo.
Referente familiar
Así, Marcos Núñez evocó a su cuñado como un gran referente familiar por cuanto “para mí ha sido mi hermano mayor y lo echo de menos todos los días; como ganadero fue un revolucionario, la forma de embestir de su toro era distinta por su ritmo, su empuje por abajo y esa forma de rodearse que buscan hoy las figuras y que él ya perseguía entonces”. Era, añadió, “un hombre listísimo, muy preparado y sumamente generoso con los suyos”.
La trascendencia de Fernando Domecq en la casa de Daniel Ruiz
Por su parte, Daniel Ruiz enfatizó la trascendencia capital que Fernando Domecq tuvo en la trayectoria de su propia casa, donde el aludido “lo ha sido todo”, hasta tal punto, admitió, que “no estoy capacitado para definir su importancia en lo personal y en lo profesional con mi padre, con mi madre, con mi hermana y conmigo. Si mi padre no hubiera dado con Fernando, hoy yo no estaría aquí sentado”.
Gran pasión
Y el hijo del protagonista póstumo de la velada y continuador con su hermana del hierro familiar Domecq Núñez, incidió en la pasión integral con la que su progenitor vivió la fiesta. “El toro era una parte fundamental de su vida, pero él no se quedaba solo en criar reses; tenía clarísima su visión de cómo debía ser el toro, cómo debían actuar los toreros y cómo debía funcionar el espectáculo, intentando influir en empresarios, veedores y figuras para conseguir una fiesta más profunda y de mayor verdad”, asintió.
Orígenes
A lo largo del diálogo que luego siguió, se repasaron los orígenes de su trayectoria en la vacada madre de Juan Pedro Domecq y Díez, donde Fernando fue elegido siendo el cuarto de diez hermanos para tomar las riendas en una etapa delicada de ventas a divisas como las de Diego Puerta o Luis Algarra.
Su hijo explicó que su padre “era un enfermo del toro desde pequeñito, se pegaba a mi abuelo en todos los tentaderos y tenía una obsesión absoluta por la selección”. Más adelante, tras quedar el hierro histórico de Veragua en manos del primogénito Juan Pedro, Fernando catapultó a Jandilla a la cumbre en los años ochenta. En ese periodo rubricó hitos como la corrida de seis toros en solitario de Espartaco en Málaga en 1986, crucial para consagrar al diestro sevillano, o la histórica alternativa simultánea de Miguel Báez ‘Litri’ y Rafi Camino en Nimes en septiembre de 1987.
Independencia
Los tertulianos abordaron los motivos que llevaron a Fernando Domecq a independizarse en 1987, en pleno apogeo de Jandilla, para fundar Zalduendo en la finca extremeña de Moheda. Marcos Núñez y Fernando hijo señalaron que la decisión respondió a motivos estrictamente familiares y al deseo de forjar un proyecto personal e independiente.
Bases de la nueva vacada
Para ello, junto al lote de vacas que le correspondió de Jandilla, adquirió reses a su tío Salvador Domecq, una de las cuales parió al célebre ‘Jarabito’; compró a medias con Daniel Ruiz padre un lote de vacas del hierro de Las Monjas a los hermanos Martínez Uranga y se hizo con el antiquísimo hierro de Zalduendo, de origen navarro, en una operación junto a la familia Ruiz.
Tres sementales fundamentales
La mesa analizó también con detenimiento los tres sementales basales sobre los que Fernando Domecq cimentó el éxito de Zalduendo, ‘Tunante’, ‘Farolero’ y ‘Vejado’. Domecq Núñez expuso las virtudes diferenciadores, pues “‘Tunante’ era el toro que daba la consistencia y el cimiento a la ganadería; ‘Farolero’ aportaba la bravura absoluta, esa embestida con el morro por el suelo y una profundidad impresionante en primera línea; y ‘Vejado’ daba el ritmo, ese trote impulsado y esa belleza al desplazarse a la que mi padre daba cada vez más valor”. Su obsesión por una morfología armónica le llevó a formular conceptos casi matemáticos, definiendo el equilibrio del toro con una ecuación que resumía en “masa por movilidad al cuadrado” al dotar a la res de máxima flexibilidad.
Parrado y Daniel Ruiz recordaron las lógicas tensiones matinales que ese tipo de toro bajo provocaba con empresarios como Pepe Cutiño, quien “se enfadaba a las doce de la mañana en los corrales diciendo que la corrida venía chica o justa, pero por la tarde indultaban un toro, le cortaban el rabo al cuarto y al terminar el festejo nadie podía rechistar porque Fernando llevaba razón”.
Una selección rigurosa
En Moheda se instauró además un sistema de selección riguroso en el que se aguantaban camadas enteras de hasta 170 vacas para tentarlas de utreras con tres años, asumiendo un enorme sobrecoste económico porque, según apuntó Marcos Núñez, “la embestida de la utrera se asemeja mucho más a la del toro en la plaza”.
Fernando hijo aclaró que su padre “no era de sacar tarjetas rojas en exceso”, ya que a veces aprobaba vacas que no eran de triunfo clamoroso pero que atesoraban un matiz o cualidad concreta que él buscaba para fijar en la alquimia de sus cruces.
En relación con los criterios de selección, la mesa abordó la negativa sistemática de Fernando Domecq a probar como sementales a erales nacidos de vacas viejas, al tiempo que Marcos Núñez y Daniel Ruiz ratificaron que los grandes sementales ofrecen su mayor regularidad y fuerza genética en plena juventud, entre los seis y los nueve años.
Un tentadero en Daniel Ruiz
Ruiz ilustró el infalible ojo clínico del homenajeado rememorando un tentadero celebrado en su finca en 2010: “Se tentaron dos novillos extraordinarios, uno lo toreó El Juli y el otro José María Manzanares. A mi padre le gustaba el del Juli, pero Fernando sentenció: ‘Van a dar bien los dos, pero del que nos vamos a acordar de verdad con sus toros en la plaza va a ser del de Manzanares’, y el tiempo le dio una vez más la razón”.
La intrahistoria de ‘Cortesano’
Se profundizó en la intrahistoria de ‘Cortesano’, semental que transformó la ganadería de Daniel Ruiz. Su origen surgió del interés de Fernando Domecq por una vaca de la divisa albaceteña y el día en que iba a llevársela a Moheda, parió un macho y Daniel Ruiz padre decidió quedárselo y echarlo a cubrir sin tentar, intuyendo la corazonada de su amigo. De esa línea nació un toro lidiado con éxito en Albacete que fue el padre de ‘Cortesano’, el célebre semental indultado por El Fandi en Granada y utilizado después por ambas casas.
El indulto
El debate sobre el indulto puso de relieve la honestidad y altura moral de Fernando Domecq. Parrado relató cómo el criador mantuvo en el campo hasta su muerte natural al toro ‘Ganador’, indultado por ‘El Cordobés’ en La Puerta de Segura, asumiendo que el animal no reunía las hechuras requeridas para padrear en su vacada, pero respetando que «se había ganado la vida en el ruedo», en flagrante contraste con otros ganaderos que sacrificaban en el matadero a reses indultadas.
Fernando hijo criticó a su vez las distorsiones del reglamento actual, lamentando que “se indulte con tanta ligereza en plazas de tercera y pueblos, mientras que en plazas de primera, donde hay toros excepcionales que servirían para revitalizar el campo bravo, la vara de medir es injustificadamente restrictiva”.
El famoso ‘Jarabito’
El análisis de la bravura tuvo su cota más alta al evocar a ‘Jarabito’, lidiado por Emilio Muñoz en Sevilla en 1999, que no obtuvo la vuelta al ruedo tras un desencuentro matinal en corrales con los veterinarios. Pese a considerarlo el ideal de una faena corta, su hijo explicó que su padre distinguía entre el galope y el trote impulsado, ese “gateo” armónico donde el toro empuja con los riñones y embiste con profundidad desde parado.
La venta de Zalduendo
Los ponentes repasaron asimismo el doloroso trance de la venta de Zalduendo en 2014 al magnate mexicano Alberto Bailleres, fruto de la crisis económica de 2008, la reducción drástica de festejos y la pérdida de educación y romanticismo por parte de intermediarios y veedores. Aquel episodio no impidió que las principales casas ganaderas, con un camión de becerras enviado desde Jandilla por su hermano Borja, junto a aportaciones de Daniel Ruiz y Juan Pedro Domecq, arroparan de inmediato a la familia para alumbrar la nueva vacada de Domecq Núñez.
Domecq Núñez
Para este proyecto, Fernando y su hermana María adquirieron en subasta el histórico hierro del Marqués de Albayda, renunciando a su antigüedad para diseñar una nueva marca presidida por la letra ‘Q’, que sintetiza la terminación de su apellido y la conjunción de ambas estirpes ganaderas. Fernando rememoró cómo en su debut en la población cacereña de Zorita indultaron a un novillo y premiaron a otro con la vuelta al ruedo, procedentes de dos erales que su padre dejó misteriosamente seleccionados antes de fallecer sin llegar a tentarlos en la plaza.
Texto inédito
El momento más emotivo de la noche llegó en el colofón de la jornada, con la lectura por parte de Fernando Domecq Núñez de un texto inédito de su padre titulado ‘El toreo con el que siempre he soñado’, en el que el legendario criador plasmaba su concepto estético: «Soñé que estaba delante de un toro, que citaba con el pecho, que el toro tomaba los vuelos de la muleta por abajo y lo llevaba con la muñeca y la palma de la mano al compás del cuerpo en redondo sin mancharme de sangre… Este es el toreo en el que el toro embiste en curva, en el que los pitones van delante del pecho y en el que todos aspiramos a que, al final de la obra, toro y torero se abracen en un solo ser».
El presidente del Club Taurino ‘Almodóvar’, Carmelo García, cerró el acto visiblemente satisfecho, agradeciendo las intervenciones de la mesa e invitando a hacer extensivo el tributo a la memoria de Daniel Ruiz padre, al considerar que ambas figuras están unidas indisolublemente en la historia viva del campo bravo español.

