Pablo Aguado comparte su visión del toreo en el Club Cocherito
El torero sevillano fue protagonista junto al periodista José Manuel Peña en la entidad bilbaína
El Club Cocherito de Bilbao fue escenario del coloquio que protagonizaron el diestro Pablo Aguado y el periodista José Manuel Peña, en el que se abordó el buen momento profesional que vive el matador sevillano y sus expectativas ante la nueva temporada. El encuentro, que tuvo lugar el pasado miércoles, día 18 de febrero, fue presentado por Javier Nebreda, presidente del Club Cocherito.
Madrid y Sevilla. Sevilla y Madrid
Pablo Aguado, en conversación distendida con su amigo José Manuel Peña (ambos son sevillanos, nacidos en 1991 y se conocen desde que tenían poco más de trece años), destacó que la próxima temporada se presenta ilusionante, con la responsabilidad que lleva consigo estar anunciado cuatro tardes en Sevilla y tres en Madrid, plazas en las que se siente reconocido. Dijo, al respecto, estar orgulloso por ello y soñar, como es lógico y normal, con salir tanto por la puerta grande de Madrid como, nuevamente, por la Puerta del Príncipe. Igual que en la corrida del 19 de mayo de 2019, tras cortar las cuatro orejas de los toros de Jandilla de su lote.
“No antepongo una plaza a otra, aunque ese mismo año —añadió— me quedé muy cerca de abrir la puerta grande de Las Ventas, pero fallé con el acero… y desde entonces tengo esa cosita ahí. Son tantas las circunstancias que se tienen que dar para que una actuación alcance el nivel que requiere Madrid que hay que ser conscientes de la dificultad de abrir su puerta grande. Precisamente por ello, es la ilusión de todos los toreros”.
La afición de Bilbao
Participar en las Corridas Generales de Bilbao también está entre los anhelos de Pablo Aguado. En el coloquio, recordó con cariño su primera actuación en Vista Alegre, de novillero. También dijo haber revivido esa ilusión cuando, tiempo después, debutó como matador de toros. “La afición de Bilbao transmite categoría, clase y una exigencia medida. Con el toro —destacó— tienen un equilibrio de seriedad y de armonía que, para los toreros, suma mucho. Me he sentido un privilegiado las dos tardes que he podido torear aquí como matador, sin triunfos pero muy a gusto. Especialmente este último año con el primer toro. Bilbao es de las plazas que tengo marcadas en el calendario. Ojalá que pueda estar muchas veces aquí… y salir a hombros”.
Referente de lo clásico
Ya en su presentación, Javier Nebreda definió el toreo de Pablo Aguado como referente de lo clásico, con un concepto basado en la pureza, el temple, el asentamiento en la cara del toro y la despaciosidad en los lances. José Manuel Peña abundó sobre este mismo aspecto y pidió a Pablo Aguado su opinión sobre la situación actual del torero de arte. “No sabría decir si vive su mejor momento, pero sí palpo una realidad: el toreo clásico está de moda entre la gente joven. Es así y me complace mucho ya que soy un apasionado de ese estilo. Lo clásico nunca pasa de moda. No hay mejor vanguardia que la vuelta a lo de siempre”. Y para argumentar esta opinión, puso como ejemplo la actuación triunfal de Curro Vázquez en el festival celebrado en Las Ventas el pasado 12 de octubre, con quien —dijo— el público joven se emocionó.
No obstante, Pablo Aguado también apuntó que, como aficionado, se siente muy gratificado con el otro concepto, el del toreo de valor. También que admira profundamente a quienes lo ejecutan, entre otros motivos porque —afirmó— él se ve incapaz de practicarlo.
La verdad del temple
“Ante el toro —sostuvo Pablo Aguado— intento hacer las cosas despacio y con armonía; y me llena mucho cuando sale así. No siempre es posible; a veces, la presión o el miedo te impiden actuar como tú eres. Quizá torear despacio sea más una cuestión de armonía y de ritmo que de velocidad”. En su razonamiento, se apoyó en las ideas que Gregorio Corrochano expone en su libro “Qué es torear”. “Corrochano define muy bien el temple, que no es torear despacio; es hacerlo a su tiempo, a lo que el toro te marca… Se falsea el temple tanto por torear despacio a un toro que embiste rápido —apuntó— como torear rápido un toro que embiste despacio. Y en el fondo, está hablando del ritmo, del compás, que es donde creo que radica la verdad del temple”.
Como se es y como se está
Dijo Pablo Aguado estar plenamente de acuerdo con la idea de que “se torea como se es”, que expresó Juan Belmonte y que resume la autenticidad en el arte. “Tú ves a alguien que se mueve despacio delante de un toro y, normalmente, en su día a día, se comporta igual; lo ves toreando con golpes de genialidad, y los tiene en la calle. Suele ser matemático”. “Pero —añadió— no solo se torea como se es; también se torea como se está. Y cuando hablamos de que un torero está en un buen o en un mal momento, también hay que considerar que depende de cómo se encuentre su cabeza. Somos artistas a una hora determinada de un día marcado y no sabemos cómo nos vamos a levantar esa mañana… Manejar la mente en esos momentos —dijo— es complicado, aunque, con el tiempo, uno va aprendiendo a abstraerse de los problemas que puede tener en su vida personal para que no le influyan en el toreo. Hay que estar en prevención con la mente porque te suele jugar malas pasadas. Además, los toreros siempre nos ponemos en el punto negativo”.
“Los toreros —afirmó en otro momento de su intervención— tradicionalmente hemos dado poco valor a la salud mental, que en otras disciplinas, como las deportivas, se cuida más. Es curioso porque yo creo que los toreros estamos muy supeditados a cómo está nuestra cabeza en cada momento”.
En su argumentación, el diestro sevillano se refirió, asimismo, al diálogo con el miedo, que Manuel Chaves Nogales llevó a su obra “Juan Belmonte, matador de toros”. Expuso Pablo Aguado ante el público cocherista que esa conversación no es otra cosa que un diálogo entre la mente positiva y la mente negativa de un torero. “En la habitación —aclaró— la mente negativa te dice que el toro te va a echar mano, que no estás preparado, que tenías que haberte cuidado más; y, por otro lado, la mente positiva te dice que estás capacitado”.
La figura de Morante
Entre comentarios y reflexiones sobre el valor y la expresión artística, la figura de Morante se hizo presente en el coloquio. Dijo Pablo Aguado que el pensamiento que existe en el mundo del toro acerca del maestro de La Puebla es unánime. “Es un torero de época, un ejemplo para todos los que venimos detrás, especialmente para los que nos gusta ese concepto del toreo. Es un genio muy difícil de alcanzar; nos tenemos que sentir muy afortunados —destacó— por haber vivido su época, especialmente estos últimos años. Como sabemos que va a seguir toreando… Ojalá le queden muchos más paseíllos”.
Las aficiones y las devociones
El diálogo entre el torero y su amigo periodista se extendió también al plano personal, el de las aficiones y las devociones. Pablo Aguado dijo sentirse muy a gusto en el campo y perderse solo en el monte, de caza, sin cobertura… “Cuando estoy cazando o toreando son los dos momentos en los que estoy plenamente concentrado en lo que hago”. También se manifestó sevillista, aunque reconoció no seguir mucho el fútbol, y se declaró persona de fe. “En la plaza —dijo— intento dar gracias a Dios más al salir que al entrar”. Con esa expresión que escuchó en su día al maestro José Miguel Arroyo, Joselito, (y que hace suya) sintetiza un pensamiento que le llevó a concluir con su convicción de que “Dios te premia más por tu sacrificio, tu esfuerzo, tu trabajo… que por llegar a la capilla y santiguarte veinte veces pidiendo que haya un triunfo”. Y entre sus devociones, El Rocío, que comparte desde niño con José Manuel Peña, quien recordó que el padre de Pablo Aguado fue hermano mayor de esa cofradía.
El video de este acto está disponible en el canal CocheritoTV, de YouTube, desde el enlace siguiente: https://youtu.be/G0ghpTluJTQ
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