Curro Vázquez, el reconocimiento a una forma de entender el toreo
Artículo de opinión de Antonio Martínez Iniesta
En tiempos en los que todo parece efímero, en los que lo inmediato devora a lo esencial, la concesión del Premio Nacional de Tauromaquia 2025 a Curro Vázquez supone algo más que un reconocimiento individual, es una reivindicación de la profundidad frente a la superficialidad, del poso frente al ruido.
Una manera de estar
Porque hablar de Curro Vázquez es hablar de una manera de estar en el mundo del toro que no necesita estridencias. Su trayectoria no se mide únicamente en tardes de gloria, sino en la coherencia de una vida dedicada al toreo desde el conocimiento, la reflexión y la fidelidad a unos principios que hoy, más que nunca, resultan necesarios. Ha sido torero, sí, pero también ha sido, y sigue siendo, maestro en el sentido más amplio de la palabra.
Grata sorpresa
Este premio llega, para muchos, como una grata sorpresa. Pero si uno se detiene a pensar, descubre que encierra una lógica profunda, reconocer a quienes han construido la tauromaquia desde dentro, desde el silencio del esfuerzo y la transmisión generacional. Curro Vázquez representa ese eslabón imprescindible entre el ayer y el mañana, entre la tradición que se hereda y el futuro que se defiende.
Dimensión cultural y ética
No es casualidad que en un momento de debate constante sobre la tauromaquia, el jurado haya optado por una figura que simboliza precisamente su dimensión cultural y ética. Frente a quienes reducen la Fiesta a caricaturas interesadas, este galardón pone el foco en su riqueza humana, en su capacidad para generar valores, conocimiento y respeto por una herencia que forma parte de nuestra identidad.
Celebración
Desde mi responsabilidad como coordinador del capítulo de la Fundación Toro de Lidia en Albacete, no puedo sino celebrar esta decisión. Porque no solo se premia a un hombre, sino a una forma de entender el toreo desde la autenticidad. Y porque, en el fondo, se está reconociendo a todos aquellos que, lejos de los focos, han contribuido a mantener viva la llama de la tauromaquia.
Curro Vázquez no es únicamente un nombre propio, es una actitud, una manera de sentir y de enseñar. Y en ese sentido, este premio no mira solo al pasado, señala, con claridad, el camino que debe seguir el futuro del toreo.
Antonio Martínez Iniesta

