Actitud y disposición de los novilleros en Villaseca
La poca fuerza de los astados de Pedraza de Yeltes impidió un mayor lucimiento de los diestros
Ficha
Plaza de toros de Villaseca de la Sagra (Toledo). Segunda novillada del Alfarero de Oro. Media entrada. Astados de la ganadería de Pedraza de Yeltes, con cuajo y gran seriedad. Los novillos fueron nobles y algunos de ellos hicieron las cosas con clase pero muy vacíos de fuerza y de motor. Se vinieron abajo demasiado pronto.
El Mene: Silencio y Ovación con saludos tras aviso.
Martín Morilla: Silencio y Silencio.
Simón Andreu: Silencio y Algunas palmas.
Incidencias
El Himno de España sonó al finalizar el paseíllo.
Comentario
Tanta nobleza como escaso empuje y motor tuvieron los animales de Pedraza de Yeltes que se jugaron hoy en la segunda novillada del Alfarero de Oro. Querían más que podían con varios de ellos que doblaron las manos durante la lidia y que incluso llegaron a echarse. El mejor fue el sexto, con clase y calidad, pero que tampoco duró mucho. El Mene pudo pasear algún trofeo del cuarto de haber acertado con los aceros. Faena en la que mostró su acusada personalidad y al pureza de sus formas toreras. Saludó una ovación. Simón Andreu también rayó a gran nivel, sobre todo con el sexto. Lo cuajó con la mano derecha, evidenciando que tiene una mente despejada y pulso en sus muñecas para torear templado. El lote de menos opciones de lucimiento le tocó en suerte a Martín Morilla, que apenas pudo pegar algún muletazo suelto en ambos turnos, ya que sus novillos se agotaron rápido.
El Mene
1º ‘Burrecato’, n.º 31. Poca fuerza muestra el primer novillo de la tarde en el peto, perdiendo las manos varias veces. Templado y con mucha suavidad movió los avíos El Mene ante un novillo tan noble como falto de transmisión y emoción en la embestida. Se echó durante la faena de muleta el burel de Pedraza de Yeltes, marchándose a por la espada El Mene. Estocada en las péndolas. Silencio.
4º ‘Dudeto’, n.º 3. Muy serio fue el caurto, de presentación y de comportamiento también. Faena notable al natural de El Mene al ejemplar de Pedraza de Yeltes, que se desplazó con clase y calidad por el pitón izquierdo. Lo cuajó Iker Fernández, que lo toreó con verdad, con pureza, con ajuste, firme el torero zaragozano que se pasó muy cerca los pitones de su oponente. Duró poco el cornúpeta, que pronto echó la persiana. Gran tanda de naturales la postrera, citando de frente a pies juntos. Concluyó con unos ayudados el trasteo. Dos pinchazos y estocada contraria. Ovación con saludos tras aviso.
Martín Morilla
2º ‘Mira-Bajo’, n.º 33. El segundo no se entregó en el capote de Martín Morilla, metiendo por dentro por el lado derecho. Poco más que mostrar ganas y voluntad pudo hacer Martín Morilla con un burel noble pero demasiado parado y sin celo alguno. Inédito prácticamente el novillero sevillano. Espadazo desprendido. Silencio.
5º ‘Hurón’, n.º 12. Con sabor y torería, con lances a pies juntos, saludó Martín Morilla al quinto del festejo. Se empleó en varas, echando la cara abajo el burel. Excelente lidia de José Germán. Novillo noble y con una gran clase y queriendo hacer las cosas por abajo pero sin motor y sin fuerza para aguantar el tirón. Algún muletazo suelto de buen trazo y templado pudo sacar Martín Morilla con un astado que doblaba las manos continuamente y que deslució la labor del espada sevillano. Apenas pudo dejar entrever su concepto clásico del toreo. Dos pinchazos, echándose finalmente l burel de Pedraza de Yeltes. Silencio.
Simón Andreu
3º ‘Holandero’, n.º 36. Dos puyazos fuertes y demasiado bajos recibió el tercero de la suelta. Fue éste el mejor de los que habían salido hasta ese momento. Embistió con nobleza, con calidad y con ritmo. Simón Andreu no siempre encontró el acople con él, dispuesto pero faltándole al trasteo mayor ligazón y reunión. Estocada algo desprendida y tendida. Silencio.
6º ‘Anfibito’, n.º 28. El sexto fue el mejor novillo de la tarde. Fue pronto, tuvo obediencia, fijeza y sobre todo mucha clase. Buena lidia de David Esteve. Simón Andreu firmó un quehacer que brilló con al utilizar la mano derecha, por dónde el cornúpeta se iba más largo y con mejor aire. Varias serie reseñables cuajó el espada valenciano por ese lado, acertando a darle distancia para que éste se viniera con inercia. Ligado y muy templado Simón Andreu, que después se fue tras la espada con decisión. Algunas palmas.
Crónica: Carmen de la Mata
Foto: Sebastián Alcázar

