Álvaro Serrano se encumbra en Madrid

Álvaro Serrano se encumbra en Madrid

El novillero madrileño abrió la puerta grande tras cortar una oreja de cada uno de sus astados

Ficha

Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid. Cuarto festejo de la Feria de San Isidro. Primera novillada picada. Tres cuartos de entrada. Ejemplares de la ganadería de Montealto, muy bien presentados, serios y con cuajo. Encierro variado de comportamiento, del que sobresalieron 1º, 2º y 3º, encastados, exigentes y no fáciles para los novilleros, y el 6º, que tuvo bastante más clase que el resto de los lidiados.

Tomás Bastos: Silencio tras aviso y Silencio tras aviso.

Martín Morilla: Silencio y Silencio.

Álvaro Serrano: Oreja con fuerte petición de la segunda y Oreja tras dos avisos.

Comentario

Excelente novillada de presentación y de juego muy interesante de Montealto, que tuvo hasta cuatro ejemplares con posibilidades de lucimiento. El burel de mayor clase fue el sexto pero tanto primero como segundo y tercero, éste con cierta fiereza en la embestida, ofrecieron opciones de triunfo a los toreros. Álvaro Serrano ha cuajado una tarde redonda y rotunda en Las Ventas, definitoria de cómo se encuentra un torero. Valor, cabeza despejada, firmeza, decisión…, todas ellas fueron virtudes que adornaron la actuación del novillero madrileño que abrió con todo merecimiento la puerta grande. De Tomás Bastos destacar el temple y la capacidad ante el exigente primero y de Martín Morilla las buenas maneras y su gusto al manejar los chismes.

Álvaro Serrano

Tercero

3º ‘Cartero’, nº 70. Álvaro Serrano saludó con lances rodilla en tierra y un buen ramillete de verónicas al tercero de la tarde. El cornúpeta también tuvo buen comportamiento en varas. Quite por gaoneras, pasándose al novillo muy cerca, de Tomás Bastos. A éste respondió Álvaro Serrano con otro por delantales, abrochado con una larga de gran belleza. Con muletazos por bajo inició el trasteo Álvaro Serrano, que mantuvo en todo momento un nivel muy alto. Labor muy intensa, cargada de verdad y de entrega de un novillero que ha llegado hoy a Las Ventas a jugársela. Tiró la moneda el de Navas del Rey, aguantando y tragando en cada arrancada del ejemplar de Montealto, que fue muy encastado, casi fiero. Firmeza, disposición y vergüenza torera, que tuvo premio en los tendidos. Se fue detrás de la espada en la suerte suprema, cobrando un espadazo arriba. Oreja con fuerte petición de la segunda.

Sexto

6º ‘Molinero’, nº 21. Buenos puyazos le recetó al sexto Héctor Vicente, con el novillo empujando pero con la cara alta. Gran quite por chicuelinas, con las manos bajas, de Tomás Bastos. Se lucieron con los garapullos Jesús Aguado e Ignacio Martín. Con muletazos por bajo, rodilla en tierra, inició faena Álvaro Serrano. El novillero de Montealto fue el de más nobleza y clase del sexteto y bien que lo aprovechó Serrano para cuajar una labor redonda. Por ambas manos logró tandas macizas, de seis y siete muletazos y de pecho, destacando también la variedad en el remate de las tandas y la capacidad lidiadora de este joven espada de Navas del Rey. Encajado, asentado en los riñones, quedándose en el sitio para ligar en un palmo de terreno los muletazos y conduciéndolo hasta detrás de la cadera. Los tendidos de Las Ventas en pie ante la verdad y la sinceridad que hoy llegó a la monumental con la puerta grande entre ceja y ceja y por ella acabó marchándose. Magníficas también resultaron las trincherillas y los pases del desdén antes de coger la espada para entrar a matar. Estocada en buen sitio, tardando el novillo en doblar. Por dos veces se levantó el animal de la vacada madrileña, finiquitándolo finalmente Álvaro Serrano de un certero descabello. Oreja tras dos avisos.

Tomás Bastos

Primero

1º ‘Camagueto’, nº 27. No rompió de salida en el capote el primero de la tarde. Empujó con bravura en el peto el astado de la ganadería madrileña. Dos grandes pares de banderillas colocó Iván García, que se desmonteró. El animal de Montealto se movió con transmisión y con casta por ambos pitones, pero con mayor entrega por el izquierdo. Muy molestado por el viento, Tomás Bastos consiguió los pasajes de mayor lucimiento del trasteo con la mano izquierda, por dónde llegaron naturales largos y templados. Firmeza del espada portugués, que lo finiquitó de una estocada de buena colocación, entrando en rectitud. Silencio tras aviso.

Cuarto

4º ‘Flamenco’, nº 33. Laborioso resultó el tercio de banderillas. Con varios pases cambiados por la espalda, unos de rodillas y otros de pie, de mucha exposición empezó la faena Tomás Bastos al cuarto de la novillada. Este animal fue más informal y cambiante en su comportamiento y en su embestida. Unas veces se desplazó largo, por abajo y con ritmo y otras protestó y echó la cara arriba. Con buena actitud, queriendo y con ganas estuvo Bastos, que mostró firmeza, decisión y capacidad para estar con solvencia y recursos delante de su antagonista. Se puso muy complicado para entrarle a matar, cerrándole la salida al novillero luso. Lo finiquitó al tercer viaje de una estocada en buen sitio. Silencio tras aviso.

Martín Morilla

Segundo

2º ‘Enrejado’, nº 18. El segundo de la función no se prestó para el saludo capotero de Martín Morilla. Bravo y encastado el utrero de Montealto en el caballo de picar, empujando con entrega y fijeza. Quite garboso por chicuelinas de Álvaro Serrano, rematado con una gran media. Brindó al público el novillero sevillano, cuajando después un quehacer de interés dado con el burel tuvo calidad y entrega por los dos pitones, más aún por el izquierdo, embistiendo además por ahí con más profundidad. Morilla logró buenos muletazos por ambos lados, sueltos, corriendo la mano con temple y buen trazo pero sin poder ligar los pases, entre otras cosas por el viento. Faena larga del joven torero de Morón de la frontera, que remató con unos ayudados a media altura. Pinchazo y estocada caída. Silencio.

Quinto

5º ‘Académico’, nº 34. Mala pelea del novillo en el caballo de picar, con la cara alta y sin emplearse para nada. Quite por caleserinas de Álvaro Serrano. El astado de Montealto fue muy deslucido, desrazado, el de menos opciones del conjunto de la novillada. Sin celo, sin entrega y con aspereza el animal. Lo intentó con voluntad Martín Morilla, que estuvo mucho tiempo delante de la cara de su antagonista pero enfrente tenía un burel sin opciones de lucimiento. Dos pinchazos y estocada entera. Silencio.

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