La naturalidad y el temple de Pablo Aguado, a hombros en Sevilla

La naturalidad y el temple de Pablo Aguado, a hombros en Sevilla

La naturalidad y el temple de Pablo Aguado, a hombros en Sevilla

Importante corrida de Jandilla, de nobleza y clase con la que también tocaron pelo Emilio de Justo y Roca Rey

Ficha

Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Feria de San Miguel. Segunda corrida de toros. Cartel de ‘no hay billetes’. Cornúpetas de la ganadería de Jandilla, muy bien presentados, muy en el tipo. Los animales sacaron un gran fondo de nobleza, de bravura y de clase. Los que dieron meos opciones de lucimiento fueron el segundo y el cuarto, que se vinieron más abajo.

Emilio de Justo: Oreja y Ovación.

Andrés Roca Rey: Aplausos y Oreja.

Pablo Aguado: Dos orejas y Oreja tras aviso.

Comentario

Tarde para el recuerdo la de este sábado 26 de septiembre en Sevilla. Corrida sobre todo noble, con entrega y clase de Jandilla que propició el triunfo de los toreros, pero a la que hubo que saber tocarle las teclas adecuadas. El nombre propio de la tarde fue el de Pablo Aguado, que abrió la segunda Puerta del Príncipe de su carrera. Sensacional, soberbio el torero sevillano, que firmó dos actuaciones llenas de torería, de naturalidad y de temple, en las que el toreo le fluyó para dejar sobre el albero lances y muletazos de cartel. Tres orejas y clamorosa Puerta del Príncipe. Una oreja cortaron tanto Emilio de Justo, que puso toda la carne en el asador con una enorme entrega, y Andrés Roca Rey, que demostró una gran capacidad y mucho dominio de sus antagonistas.

Emilio de Justo

Recibo capotero por largas de Emilio de Justo, que resultó volteado sin demasiadas consecuencias, tan sólo magulladuras en la cara. El toro de Jandilla evidenció tener casta y raza, empleándose bastante menos en el peto. Dos buenos pares de banderillas colocó Antonio Chacón. Brindó la faena Emilio de Justo a Pablo Aguado. Toro obediente, con fijeza y entrega en la embestida pero también exigente este primer Jandilla. Con dos magníficas series de naturales comenzó la faena el diestro extremeño, corriendo la mano con temple y a la vez con poder y sometimiento. Después cogió la mano derecha y firmó una tanda importante, por la reunión y la entrega del torero. Estocada levemente trasera. Oreja.

A portagayola recibió Emilio de Justo al cuarto de la corrida. Gran ramillete de verónicas con la pierna flexionada de Emilio de Justo para completar el saludo con el percal. Chicuelinas al paso del torero cacereño para conducir al toro al caballo de picar. Pares de exposición los que dejó sobre el morrillo, Abraham Neiro ‘El Algabeño’. Gran lidia de Antonio Chacón. A más la faena de Emilio de Justo, que le cogió el pulso muy bien al burel de Jandilla, que tenía un punto de querer buscar las tablas pero al que Emilio de Justo le fue cerrando esa posibilidad. Pero el animal de la vacada extremeña duró poco, se vino abajo y se paró. no aguantó la exigencia de la lidia. Se rajó el ejemplar de Jandilla. Estocada algo trasera y tendida. Ovación.

Andrés Roca Rey

Variado saludo con le percal de Roca Rey al segundo, primero con delantales y después con cordobinas. Cumplió en el peto el toro de Jandilla. Gran quite por chicuelinas, toreando muy despacio, de Pablo Aguado. Bien con los garapullos Francisco Durán ‘Viruta’ y Fernando Sánchez, con el toro esperando un poco y poniéndose un poco reservón. Toro obediente, con fijeza, exigente de Jandilla que sin embargo duró en la faena de muleta de Roca Rey. Autoridad, firmeza y seguridad aplastante en el diestro peruano, que brilló sobre todo en el toreo con la derecha, quedándose en el sitio y ligando los muletazos en un par de tandas de gran intensidad. Ahí se paró el toro y Roca Rey se fue a por la espada. Estocada algo desprendida. Aplausos.

Buena condición mostró el quinto toro de la tarde en los primeros tercios. Gran quite a la verónica de Pablo Aguado. Excelentes pares de banderillas prendieron Agustín de Espartinas y Fernando Sánchez, que se desmonteraron. Con pase cambiado por la espalda de rodillas, de infarto, inició la faena a este toro Roca Rey. Continuó después toreando en redondo de rodillas, abrochando ese vibrante comienzo con una arrucina de rodillas en la que el toro le pasó rozándole el pecho. La plaza en pie y la música sonando en la Maestranza. El burel de Jandilla sacó un gran fondo de nobleza, de bravura y de clase dejando a Roca Rey cuajar una labor de mucha entrega y verdad, además de una enorme intensidad. Cuando terminaba el muletazo, siempre se encontraba el toro otra vez la pañosa por delante, ligándole sin remisión los derechazos con ajuste y compromiso. Largos y profundos fueron los muletazos para después meterse entre los pitones, que le tocaron en varias ocasiones los muslos. Autoridad tremenda y poderío de Roca Rey, demostrando por qué manda en la Fiesta. Estocada en lo alto. Oreja.

Pablo Aguado

Punteó el capote de Pablo Aguado el tercero de la tarde, no permitiendo al diestro sevillano lucirse. Mala pelea del astado en varas, cabeceando y sin entrega. Se lució con las banderillas, especialmente, Diego Ramón Jiménez. Toro noble pero también con casta de Jandilla, con gran fijeza y mucha clase. Faenón de Pablo Aguado, llena de naturalidad, de temple, toreando muy despacio, ralentizando los muletazos, girando los talones y ligando los muletazos. Labor maciza, rotunda y de una enorme belleza, que puso los tendidos de la Maestranza en pie. Los pases de pecho y las trincherillas, de cartel. Concluyó con unos ayudados de gran torería. Obra personal, distinta y medida, rubricada con un espadazo levemente desprendido. Dos orejas.

Le costó tomar el capote y salirse del mismo al sexto de la corrida, con el que volvió a mecer el capote muy despacio Pablo Aguado. Iván García se lució con los palos, dejándose llegar al toro. Faena para paladares exquisitos de Pablo Aguado, justa y medida. Despaciosidad, ritmo y compás en todo lo que le hizo al toro de Jandilla el diestro de Sevilla, que cautivó por su naturalidad y su expresión al torear, con mucha sevillanía. Muy templado Aguado con el burel, al que pasaportó de una estocada entera bien colocado pero con la que el cornúpeta no caída. Cogió el descabello Aguado, pegándole hasta tres golpes con el verduguillo. Seguidamente, el sexto ejemplar de Jandilla se echó. Oreja tras aviso pedida de forma mayoritaria por el respetable.

Crónica: Carmen de la Mata

 

Chicuelinas y Tafalleras
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