Decepción con la corrida de La Quinta en Albacete
Al encierro le faltó raza y entrega. El fallo con los aceros de los diestros se llevó alguna oreja
Ficha
Plaza de toros de Albacete. Feria de la Virgen de los Llanos. Cuarta corrida de toros. Casi tres cuartos de entrada. Cornúpetas de la divisa de La Quinta, de buenas hechuras pero con poca raza y transmisión en líneas generales. El primero fue el más bravo y el tercero el de más clase.
Manuel Jesús ‘El Cid’: Ovación y Silencio.
Emilio de Justo: Aplausos
Tomás Rufo: Ovación y Ovación.
Comentario
Se esperaba bastante más de la corrida de La Quinta lidiada hoy en Albacete. Solamente primero y tercero respondieron a la historia y buen nombre de la divisa, el resto estuvieron vacíos de casta y de entrega. El Cid habría cortado algún trofeo al primero de la suelta de haber estado más acertado con la espada. Tanto con la derecha como con la izquierda lo cuajó El Cid, exigiéndole por abajo al astado. El cuarto no le dio opción de lucimiento al matador de Salteras. Emilio de Justo sorteó un lote de animales que no poseían la raza suficiente para aguantar el poderoso toreo del extremeño. Se le aplaudió tras pasaportar al segundo. Por último, Tomás Rufo se gustó ante el enclasado tercero pero no le funcionaron los aceros al toledano y el sexto fue un ejemplar soso y descastado.
El Cid
El primer toro de la corrida fue exigente, desplazándose tras el engaño con celo cuánto más se le bajaba la mano. Encastado el animal, respondiendo ante el sometimiento del matador. Eso fue lo que hizo El Cid, ligando más los muletazos por el lado derecho. En el tramo final del trasteo llegó la tanda más sobresaliente de la labor del diestro sevillano, con la mano zurda, sometiendo y conduciendo hasta detrás de la cadera al de La Quinta. Pinchazo y estocada. Ovación.
El cuarto de la suelta fue noble pero con una embestida sosa y carente de emoción. El Cid estuvo templado y queriendo hacer las cosas despacio y como mandan los cánones pero la apuntada condición de su antagonista impidió que la faena calara en los aficionados. Dos pinchazos y estocada. Silencio.
Emilio de Justo
Buen saludo a la verónica de Emilio de Justo al segundo de la corrida. El ejemplar de La Quinta hizo las cosas bien en las telas pero salía desentendiéndose al final del viaje, mostrando mejor inicio del muletazo que remate. Emilio de Justo le dejó la muleta en la cara para provocar el celo del burel, además de ganarle el pitón contrario para conseguir la ligazón de los muletazos. Las mejores tandas de la obra del matador extremeño las firmó con la mano derecha. Estocada algo trasera. Aplausos.
La lidia del quinto toro de la tarde fue claramente de más a menos. Hizo buena pelea en el peto el animal de La Quinta. En banderillas ya dejó entrever lo que pasaría después en la faena de muleta de Emilio de Justo, apretando hacia los adentros. Se lució con los garapullos Antonio Chacón, que se desmonteró. La poca raza del astado fue determinante en el trasteo de Emilio de Justo, que siempre estuvo muy bien colocado, dejándole la franela puesta por delante. El toro acabó rajándose. Dos pinchazos y estocada. Silencio tras aviso.
Tomás Rufo
Gran toro de calidad y clase fue el que pisó el ruedo en tercer lugar. Había que estar muy acertado y preciso en los toques, alturas y distancias con él para hilvanarle el quehacer. Así lo hizo Tomás Rufo que deletreó el toreo, con temple y buen gusto, al natural con el cornúpeta de La Quinta. A éste le faltó un punto más de casta y emoción en su embestida para que el trasteo hubiera tenido más conexión con los tendidos. Pinchó Tomás Rufo y todo quedó en ovación.
El sexto no se entregó en el recibo capotero de Tomás Rufo. Posteriormente en el tercio de varas protestó y echó la cara arriba. Soso y sin transmisión alguna el de La Quinta. Tomás Rufo estuvo firme y decidido con él, destacando de su labor una serie con la mano derecha. Estocada caída. Ovación.
Crónica: Carmen de la Mata

