David de Miranda y Víctor Hernández destacan en Albacete
El onubense y el madrileño perdieron el triunfo por la espada
Ficha
Plaza de toros de Albacete. Feria de la Virgen de los Llanos. Quinta corrida de toros. Dos tercios de entrada. Ejemplares de la ganadería de Victoriano del Río, que lucieron buena presentación y hechuras. Bravos y encastados fueron el 2º y el 5º, exigentes y embistiendo mejor al someterlos por abajo. El 1º y el 4º fueron ejemplares de una gran nobleza y clase.
David de Miranda: Vuelta al ruedo tras petición y Ovación.
Víctor Hernández: Ovación tras petición y Ovación.
Marco Pérez: Ovación y Silencio.
Comentario
Corrida de juego muy interesante de Victoriano del Río, la que se lidió hoy en Albacete. Hasta cuatro toros ofrecieron posibilidades de lucimiento y el triunfo a los toreros. Más enclasado y con calidad fue el lote de David de Miranda. Más encastado y bravo el que correspondió a Víctor Hernández. El que sorteó Marco Pérez fue el más deslucido. David de Miranda dio la única vuelta al ruedo del festejo tras pasaportar al quinto y una petición de oreja pedida de forma mayoritaria y no atendida por el palco presidencial. En el cuarto, al que cuajó por naturales, pinchó y se esfumó la posibilidad de pasear algún trofeo. Víctor Hernández rayó a gran altura en segundo de la función si bien la obra grande llegó con el quinto. Fue ésta una faena de una enorme pureza y verdad en el toreo al natural, de las que dejan huella. Pero los aceros dejaron su balance en ovación. Marco Pérez puso voluntad y buena actitud con dos animales más desrazados.
David de Miranda
El primer fue un toro hondo y grande. Tuvo buena condición y humilló el de Victoriano del Río. Gran quite por gaoneras de David de Miranda, quieta la planta y con gran firmeza. Asentando y valiente el diestro de Huelva, lo pasó de muleta ligado y templando la embestida del cornúpeta, exigiéndole por abajo al ejemplar de la divisa madrileña. Lo mejor del trasteo fue una gran tanda de naturales, de buen trazo. Al final de la faena de David de Miranda, el animal se rajó. Estocada desprendida. Vuelta al ruedo tras petición mayoritaria.
El ejemplar de Victoriano del Río que saltó al ruedo en cuarto lugar hizo las cosas con calidad y clase. David de Miranda aprovechó Estas virtudes que atesoraba su antagonista para cuajar una faena importante, templada, de exposición y de hondura en los muletazos. Al natural brilló de forma especial el toreo de David de Miranda, terminando el muletazo por debajo de la pala del pitón, obligando al toro. El trasteo alcanzó su cénit en su tramo final, cuando el diestro de Trigueros se metió entre los pitones para dejárselos llegar a los muslos. La plaza de Albacete rendida. El fallo con la espada le impidió tocar pelo. Ovación.
Víctor Hernández
El segundo de la corrida fue un toro bravo y encastado, que brindó el lucimiento y el triunfo al diestro Víctor Hernández. Excelente quite por saltilleras del matador madrileño. Hubo un primer tramo de faena intensa, con el toro embistiendo con motor por abajo y el torero aguantando, quedándose en el sitio para ligar los muletazos y reuniéndose con la embestida. Con la mano izquierda no hubo tanto acople pero en general el trasteo mantuvo un tono alto. Se pegó un arrimón Víctor Hernández que, sin embargo, marró con el acero. Espadazo caído. Ovación tras petición.
Bravo y enclasado fue el quinto. Exigía al torero que lo sometiera por abajo y con lo toreara con ajuste. Así lo hizo Víctor Hernández que inició la faena en los medios de rodillas con un pase cambiado por la espalda, continuando después con una serie en redondo con la diestra. El madrileño logró los momento álgidos del trasteo a la hora de manejar la zurda. Con verdad, con pureza, asentando en los riñones y encajado Víctor Hernández, que puso los tendidos en pie. Enganchó adelante y vacío la embestida del burel por abajo, como mandan los cánones. Media estocada y descabello. Ovación.
Marco Pérez
Buen saludo a la verónica de Marco Pérez al que hizo tercero. El burel se desplazó con calidad y temple tras las telas pero le faltaba romper más hacia delante, terminar el muletazo. Con oficio estuvo con él Marco Pérez, que supo tocar las teclas técnicas necesarias para que la faena tomara altura. Notables fueron las tandas de naturales, largos y profundos, consiguiendo gracias a su buen trato que el toro tuviera un tranco más. Necesitó de dos entradas con el estoque de acero. Ovación.
El sexto fue el peor del encierro. Nunca quiso ir hacia delante el astado de Victoriano del Río. Lo intentó con voluntad Marco Pérez pero el lucimiento con el material que tenía delante fue imposible. Pinchazo y descabello. Silencio.
Crónica: Carmen de la Mata

