Blas Márquez y 'El Ñoño', a hombros en Castellar

Blas Márquez y ‘El Ñoño’, a hombros en Castellar

Blas Márquez y ‘El Ñoño’, a hombros en Castellar

Los alumnos de Linares y Úbeda, abren la ‘Puerta Grande’ en una exigente y buena tarde en Castellar

Ficha

Plaza de toros de Castellar «Coso de San Benito»  (Jaén). XXXII Ciclo sin picadores retransmitido por Canal Sur TV. “3ª Selección”. Entrada: Más de tres cuartos de plaza.

Erales de la ganadería de Apolinar Soriano, muy bien presentados y de comportamiento variado que ofrecieron en líneas generales un juego interesante, sobresaliendo de manera especial el tercero por su bravura, clase y calidad en la embestida, premiado con la vuelta al ruedo.

IGNACIO SABATER, E.T. Utrera; Ovación tras dos avisos.

JAIME PADILLA, E.T. Málaga; Ovación tras aviso.

BLAS MÁRQUEZ, E.T. Linares; Dos orejas y vuelta al novillo.

PABLO SÁNCHEZ, E.T. Almería; Oreja.

MARIO TORRES, E.T. Ubrique; Palmas tras dos avisos.

ANTONIO DÍAZ «EL ÑOÑO», E.T. Úbeda; Dos orejas tras aviso.

Comentario

La plaza de toros de Castellar vivió este sábado una tarde de emociones, entrega y prometedoras actuaciones con motivo de la ‘III Selección’ del XXXII Ciclo de Novilladas sin Picadores, correspondiente al certamen de la Asociación Andaluza de Escuelas Taurinas «Pedro Romero», retransmitido por Canal Sur Televisión. Más de tres cuartos de entrada dieron colorido a los tendidos en un festejo donde la exigencia de los erales de Apolinar Soriano puso a prueba la capacidad, el valor y la madurez de los seis jóvenes aspirantes. Una jornada taurina que confirmó el excelente nivel de las Escuelas Taurinas Andaluzas y dejó motivos más que suficientes para seguir con atención la evolución de una generación de novilleros que continúa llamando con fuerza a las puertas del futuro.

Entre todos ellos sobresalieron con luz propia Blas Márquez, de la Escuela Taurina de Linares, y Antonio Díaz «El Ñoño», de la Escuela Taurina de Úbeda, quienes fueron los únicos en abrir la ‘Puerta Grande’ tras cortar dos orejas cada uno. También dejó una notable impresión Pablo Sánchez, que paseó un merecido trofeo, mientras que Ignacio Sabater firmó una actuación de gran mérito que quedó sin recompensa por culpa de los aceros.

Ignacio Sabater

El encargado de abrir plaza fue Ignacio Sabater, quien se encontró con un novillo de comportamiento incierto en los primeros tercios, aunque terminó sacando un fondo de nobleza que permitió al utrerano mostrar sus mejores virtudes. Con serenidad, firmeza y una notable capacidad de superación, sujetó las embestidas de un animal que exigía mando y determinación. La faena fue creciendo en intensidad hasta que la suerte suprema truncó sus opciones de triunfo. Con el novillo ya muy aquerenciado, varios pinchazos, el uso del descabello y la concesión de dos avisos diluyeron el premio que había conquistado con la muleta, recibiendo una cerrada ovación como reconocimiento a su esfuerzo.

Jaime Padilla

El segundo de la tarde planteó un serio compromiso para Jaime Padilla. El novillo apenas ofreció opciones por el pitón izquierdo, metiéndose constantemente por dentro y obligando al malagueño a sobreponerse, además, a dos inoportunos revolcones sufridos tanto durante un quite como en la réplica por delantales. Lejos de venirse abajo, Padilla tiró de pundonor para construir una labor basada en el pitón derecho, el único que permitió cierto lucimiento. Tras escuchar un aviso, dejó una estocada entera, aunque desprendida, necesitando del descabello antes de recibir la ovación del respetable.

Blas Márquez

El momento culminante del festejo llegó con la salida del tercer eral. Blas Márquez firmó la obra más completa y rotunda de la tarde. Desde el recibo capotero dejó patente su excelente concepto del toreo, meciendo con suavidad las embestidas y respondiendo con unas templadas y ajustadas gaoneras al previo quite por chicuelinas de Pablo Sánchez. Con la muleta construyó una faena de enorme dimensión artística. El novillo, justo de fuerzas pero de extraordinaria calidad, encontró en el joven linarense al torero capaz de entender sus tiempos y administrar con inteligencia cada embroque. Márquez cimentó su labor sobre el temple, el compás y una verticalidad impecable, enlazando tandas de muletazos largos, profundos y cargados de sentimiento por ambos pitones. El epílogo por manoletinas, muy ceñidas, precedió a una estocada entera tras un pinchazo. La presidencia concedió con justicia las dos orejas, mientras que el bravo ejemplar de Apolinar Soriano fue premiado con la vuelta al ruedo, compartiendo así los honores con el triunfador de la tarde.

Pablo Sánchez

No quiso quedarse atrás Pablo Sánchez, que volvió a demostrar el excelente momento que atraviesa. Tras un templado saludo capotero a la verónica, sorprendió iniciando la faena de muleta en los medios con emocionantes cambiados por la espalda. Supo interpretar con acierto las condiciones de un novillo que fue creciendo en calidad conforme avanzaba la lidia y que exigía delicadeza y buen pulso. El almeriense lo llevó especialmente bien al natural, dibujando muletazos largos y de gran expresión. Cerró su actuación con unas ajustadas manoletinas y, aunque la espada cayó algo tendida y desprendida, paseó una oreja de indudable peso.

Mario Torres

El quinto no permitió el lucimiento de Mario Torres. El eral mostró un comportamiento deslucido, cabeceando continuamente y levantando la cara al final de los viajes, lo que dificultó cualquier intento de ligazón. El espada de Ubrique apostó desde el primer momento por el triunfo, comenzando la faena de rodillas, pero la falta de ritmo del animal terminó por imponer sus condiciones. Con oficio y disposición resolvió una papeleta incómoda antes de dejar una estocada entera, algo contraria, auxiliándose posteriormente del descabello.

‘El Ñoño’

Cerró plaza Antonio Díaz «El Ñoño», quien rubricó una actuación cargada de personalidad y sentimiento. Recibió al sexto con una espectacular larga cambiada de rodillas que encendió los tendidos y comenzó la faena de muleta por estatuarios, inmóvil y muy asentado. A partir de ahí desarrolló una labor templada y expresiva, especialmente brillante sobre la mano derecha, aunque también dejó pasajes de buen trazo por el pitón izquierdo. Una estocada entera puso el broche a su actuación. Aunque el novillo tardó en caer, la petición fue unánime y el presidente concedió las dos orejas que certificaban la segunda ‘Puerta Grande’ de la tarde.

Foto: Jaime Aranda

 

Chicuelinas y Tafalleras
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